Alienación hacia una cultura dominante

 

Si un ciudadano de a pie comete una falta grave contra la sociedad o de comportamiento al instante es reprobado y "condenado" porque ha sobrepasado los límites, porque no puede recurrir a justificación alguna para que los sobrepase. Entonces, por esta razón, no puede hacer lo que le dé la gana, ya que está sujeto a las leyes y a un interés convenido socialmente.

En cambio, el poder político o la cultura dominante subyacente en el mundo actual sí pueden justificarlo todo con unos recursos de libertad -sobre todo para ellos- y de seguridad.

Esta actividad no controlada que se apoya en el intervencionismo económico sin que nada contrarreste su acelerado poder se deprava en "el pensamiento único", en el capitalismo loco de la especulación, en el más y más de una acumulación de bienes o de asociacionismo despótico situando al bien a su favor -porque dan siempre un tanto muy por ciento de regalía o de soborno para que los otros se resignen-.

En hechos, el caso es que la distribución de la riqueza -para que puedan vivir todos los seres humanos- está peor que nunca; y se acelera sencillamente porque, donde hay más y más acumulado, sigue y seguirá la acumulación por inferencia, emplazándose la justicia social -digamos- al ano del mejor postor.

Por ello, en consecuencia, es razonablemente posible que la
inmigración se multiplique hasta puntos que desaten xenofobias y nacionalismos que desconecten de cualquier moderación, que los fanatismos sean la disidencia más recurrrida contra la seudomoral impuesta, que aumenten los terrorismos de Estado o de pueblo "fatidiado" porque no puede competir al momento de defenderse con el otro armado hasta los dientes, que niños sigan muriéndose de hambre -y, si no de hambre, de lo más imprescindible para sobrevivir- hayan o no hayan ONGs que puedan dar lo que el sistema al fin logrará que vuelvan a perder, guste o no guste, con simpatía o sin simpatía.

Y es que, cuando no haya nadie para esta mayéutica y todos
vayan hacia delante corriendo, estos problemas luego se
encontrarán, y puede que se diga "es demasiado tarde"; al
igual que advertí lo que ocurriría en Oriente Próximo e Iraq
-en bastantes artículos- quemándome el alma. Y...nada.
Lo que se puede demostrar con hechos nunca es mentira, con detractores o con censuradores -que hay demasiados-.

Por eso, advierto que los excesos de la cultura dominante
conseguirán un sentimiento de inferioridad, abandono, marginalidad, humillación en los pueblos a ella supeditados; y será -muy probablemente- la causa de los conflictos del presente siglo.

NOTA.- Con alienación
me refiero al
proceso de transformación
de la conciencia.


José Repiso Moyano



a ensayo